"La imaginación está hecha de convenciones de la memoria. Si yo no tuviera memoria no podría imaginar". Jorge Luis Borges

miércoles, 25 de diciembre de 2013

El andén

Boceto de Roque Vega

El andén
Roque Vega

Las sombras del patio le cuentan a la tarde; ya recostada sobre la enredadera, que  él aun la  extraña. No le importa cuanto le dijeron ni cuantas noches pasaron, y menos aun las veces que el viento golpeó las ventanas del recuerdo.
Es la hora, prepara la mesa, coloca dos platos, las copas y la fuentecita con el pan.
Hace tiempo que la espera se le hace sombra junto al jazminero. Luego, cuando se enciende la luna, gime el bandoneón; entonces, en la penumbra de su escritorio busca la carta  ¡Seguro, ella la envió explicándole….! ¡Seguro en esas líneas le cuenta el porque!  Sonríe, sabe que él es así, distraído ¡Quizás no  vio la carta…! ¡Se le traspapeló…  y  continúa sin respuesta, esperando  el tren de las siete!
¡Muchas veces los muchachos le advirtieron! ¡Y otras tantas se lo dijo Juan! ¡Tal vez  supo que le mintieron los besos, y por eso calló!
-¡El Pancho! ¡Si, los sábados Eduardo engalanaba el boliche, corría las mesas, armaba la milonga…! ¡Íbamos todos, era día de fiesta! ¡Copas, risas,  cigarro y baile! 
¡Pucha, está fría la tarde…! ¡Golpea el viento y allá, hacia el fondo de la calle, las luces iluminan extrañas esquinas!
Acelera el paso, Almafuerte, Ameghino y directo a la estación. Levanta el cuello del saco. 
Todas las noches regresa; cree que el pasado mira hacia el futuro…
-¡Vivamos intensamente esto! ¡No preguntes ¿Cuánto durará?! ¡Qué importa cuánto! ¡Un día no seré…..subiré al tren y me iré con la tarde…!
¡Si, ella lo repitió cada amanecer!
Los charcos sobre el andén reflejan la estática estación.
Baja la barrera.
-¡Regresa! ¡Hoy regresa! Se repite una y otra vez.
El silbido del tren se  confunde con las imágenes del boliche. Recién llegado a San Nicolás, un extraño con toda la vida por estrenar… La alegría  del trabajo, los amigos, aquellos mangos, la piecita que doña Susy le alquiló. 
Fue en el Pancho, recuerda  el rincón de la primera cita ¡Era un pibe! ¡Su  primer beso, esa tan íntima sensación del hombre frente a la vida! 
A lo lejos bandoneón y tren.
-¡Seguro, está ansiosa junto a la puerta, bajará buscándome, dirá mi nombre! ¡Si, esta noche si!
Changarín, pito, humo. Fija la vista; la mortecina luz refleja  desconocidos rostros pasando lentamente a través de los cristales.
El lejano silbido junto al hilo de humo se pierden rumbo al silencio.
Nuevamente el andén y él.
Cruza el terraplén con las manos en los bolsillos apretando olvidos.   El viento  balancea el farol de la esquina.  Calles desiertas, luces que se apagan, silencio. El frío azota su rostro. Apura el paso. 
¡Sonríe con broca  reprochándose una vez más! ¡Seguro! ¡Si, soy un distraído! ¡Seguro, se me traspapeló la carta!
Visitar: http://roquevegacuentos.blogspot.com.ar/
 
    

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